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miércoles, 31 de marzo de 2010

Salta ahora



Soy diurna y, a veces, te tengo de noche. Soy sal cuando te mezclo, huidiza de los reproches. Soy tren al salir a buscarte, y ventana cuando me miras. Piedra cuando tropiezas y caes rodando en mi vida. Cuesta para que bajes, y escalón si me olvidas.


Soy pena cuando te marchas. Y rabia si no te giras. Beso suave en las despedidas y terremoto cuando dices "eres mía".


Eres viento que me vuela en Mayo. Y calor en pleno diciembre. Agua insípida cuando te bebo, y aire cuando intento tocarte. Eres nada, pues no te tengo. Eres algo, ya que te pienso.
Eres todo, aunque distorsionado. Hablas claro, pero oigo ruido.

Soy sol y tú sombra. Presión en los oídos bajo el suelo
Soy raíz y tú hoja. Herida llena de cloro.

Soy corriente cálida, y tú ola.
Tú me rompes contra el suelo,
y yo te corro.






Foto: A. en tensión

martes, 30 de marzo de 2010

salida de emergencia.



Ya no llueve, ¿verdad? El cielo de Madrid está limpio. El agua ha borrado lo que quedaba de invierno mientras estaba fuera.


Chamartín es estación de tránsito. Me siento sola arrastrando la maleta de un andén a otro, con olor a playa en el pelo y la cazadora llena de arena todavía. ¿Sabes de qué me he dado cuenta? Las ciudades tienen alma, y no sólo eso, también están conectadas. Huyes de una creyendo que todo quedará atrás, y al bajarte del tren de pronto intuyes que San Sebastian lo sabe, le llegó el mensaje incluso antes de que lo hicieras tú. Las ciudades se llaman con el viento, y deletrean el alma de los que viajan, con balbuceo de niños. Somos muy pequeños en comparación a ellas. Estamos casi muertos frente a su vida.

¿Sabes qué te diría ella, Donostia? Que se calle no significa que todo esté bien. Que no la mires, no significa que no la puedas ver. Otra cosa es... Que quieras.




Foto: En el tren


miércoles, 24 de marzo de 2010

De safari en el parque




Me escapo de Madrid de puntillas
Con el corazón en la maleta
Rogando al cielo que no llore
y me deje tumbarme en la arena

Tengo un poquito de vergüenza en un bote
Sellado, para que no se salga
Y me llene la ropa de secretos
Y a ti las manos, de nostalgia

Billetes del tren que me atan
cada día
a la locura de la rutina

Me rompen hoy las cadenas, y me dejan
Temporalmente…
Irme fuera

Fuera de mí. Fuera de ti. De la Ciudad psicótica

Pues sabes que el día a día es más loco que la sorpresa
Que te miro, y tiemblo
Y no me encuentro, ni me busco, en cierto modo
Nada cuestiono, porque a veces
no me entiendo

Me hago trinchera tras el pupitre
Y me río con ganas pero sin motivo
¿Quieres saber qué me ronda en la cabeza?
Yo te lo digo, si preguntas
(porque quien calla otorga)


Síndrome de abstinencia
(te llamo droga)



Don't want to reach for me, do you?
I mean Nothing to you
The little thinks give you away...





Foto: Ale.

martes, 23 de marzo de 2010

Pensaba en ti




El tiempo es circular como la noria del parque de atracciones y sus caballitos, te montabas cada año en los mismos y no te dabas ni cuenta. ¿A que sí? Ahora llega otro abril y otro cumpleaños. Mayo con idénticos agobios por los exámenes y junio con la misma sensación de estar desnuda sin abrigo y leotardos. Julio y te parece extraño haber llevado vaqueros largos. Septiembre y nudo en el estómago, octubre y se va el verano. Diciembre, asco por el ambiente navideño. Enero, game over y nueva partida.

La vida también gira. Enciende el reproductor de música. ¿A que todas las canciones suenan a nosotros? Es un fenómeno muy común, está todo inventado. Circulamos dando tumbos en un carril que otros usaron, y si te sales del camino y empiezas uno nuevo, otros pies seguirán tus pasos. Siéntate en la parada del autobús y mira las ventanas de enfrente. En cada casa, alguien se siente más o menos como tú. En su cama duerme una chica que hasta se parece a mí.

Pero a pesar de todo es especial. Tócame aunque no hagamos nada nuevo, ¿vale? Aunque se lo hayas hecho a otras, incluso. Da igual.

Quizás haya algo que marque la diferencia. ¿Ellas también te pedían más?

"Pensaba en ti". Pretérito imperfecto no es pasado ni presente. Está más allá de lo real. Soy feliz así, aquí y ahora, pero quiero más...

Dame algo nuevo, dime algo que no haya escuchado, aunque otros lo hayan dicho ya. Pero no habrás sido tú a mí. Ahí está el secreto.





Foto: Mami y yo. Ahora toca pensar en playa (si quieres hacemos el verano algo más largo)

lunes, 22 de marzo de 2010

Con el corazón en la mano



Suenan sirenas enfrente de casa, otra vez...

Es una historia bastante repetida. Desde aquel invierno no me gustan los hospitales, me entra un cosquilleo en los ojos cada vez que estoy en uno, como si en cualquier momento fuese a echarme a llorar.
Me acuerdo de pocas cosas... La mente tiene un mecanismo bastante curioso con el que se difuminan los recuerdos difíciles de entender. Quedan las nimiedades.

Un pasillo muy largo, madrugones y espera, dormida en una silla muy dura. Hacía un frío horrible, parecía un congelador. De vez en cuando me levantaba a por un café de máquina, llevaba puestas unas botas forradas y capas y capas de ropa para taparme también la cara. No quería que me mirase nadie. Hoy ya no podría reconocer ninguno, pero cada día veía los mismos rostros cansados. Un paso era una batalla para ellos, las sillas de ruedas chirriaban en el pasillo y la tercera bombilla empezando por atrás, parpadeaba cada pocos minutos. El baño, al fondo y a la izquierda. No tenía espejo para que no te pudieras ver las ojeras demasiado negras, o eso pensaba.

Él salía con expresión indefinida por la puerta doble del fondo. Vuelta a casa. El chico de la ambulancia estudiaba para sacarse el bachillerato, me preguntaba qué estaba leyendo y se reía mucho. Me hacía un favor y me dejaba en clase para que no perdiese más tiempo. No sé qué sentía esos días... ¿Nada? Se me agotaron las emociones.

Tú nunca preguntabas nada. Nunca viniste a verme para saber realmente como estaba, y lo peor es que sólo lo necesitaba de ti. Como una profecía, días antes me dijiste que querrías estar conmigo para apoyarme si pasase algo... Mentías, como siempre. Pero ya no importa.





Foto: Atrapado en la barandilla del Manzanares. Lluvia

domingo, 21 de marzo de 2010

No quieras saberlo



"Me niego a pedírtelo. ¿Sabías que no me gustan las obligaciones? Si no, pues ya te lo digo yo, pero es lo único que va a salir de mi boca. Si te interesa, aquí estoy, esperando. Pero no lo haré eternamente, me canso de estar siempre con la misma postura: Se me duerme el cuerpo"

Esta noche sí, esta noche salto. Abro la ventana y miro la calle. Las 22:53, huele a primavera, ya no hace tanto frío. Abajo el césped no parece tan duro. Podría subirme a la mesa, sentarme en el alfeizar y... Tirarme con cuidado desde el 2º piso. Seguro que los arbustos amortiguan el golpe, y puedo levantarme sin más que un par de cardenales. Lo imagino... Echo a correr y tras el primer kilómetro el resto del recorrido es fácil. Ya no me dolerían tanto los golpes, ni las ganas.

Quiero romper la programación e ir a buscarte fuera de hora. No es el momento, así que sería robarte los besos, como si no me pertenecieran, como si no tuviera derecho a ellos. Así es como me siento.

¿Vas a dejarme enloquecer? No aguanto más con tanta cordura... Ahora mismo, dejarme llevar no suena tan bien como dicen ellos. Esta noche me da miedo.



Ni puedes, ni quieres poder...




Foto: J. Espectro. Veranitou 09 (estación)

jueves, 18 de marzo de 2010

Terapia antiestrés

¿Te pasa a ti también que a veces quieres gritar y gritar y gritaaaarrrr de impotencia?
¿No dices las cosas porque sabes que son irracionales, que no hay remedio, pero no puedes evitar que te revienten?

A mí, sí. Y demasiado.

Voy a probar el "deroombing", a ver si se me pasa la mala hostia, y aprendo a conformarme.

http://www.elmundo.es/elmundo/2007/07/03/madrid/1183473304.html

miércoles, 17 de marzo de 2010

Que empiece el viaje ya




Y así dije que no, que esa no es forma de vivir para mí. Escogí comprar un billete nuevo y cambiar el rumbo, viajar en tu maleta, dejarme llevar por la corriente. Seguir tus pasos.

La vida es un constante cambio según el viento. Poniente y levante nos alteran, y varían una y otra vez el sentido de nuestra marcha hacia la playa. La pequeña y al Este es tranquila, sin olas. La costa es suave y tiene forma de C, y no sopla aire. La grande, la Costilla, es mi favorita, un poco peligrosa por las mareas. Me siento al lado del hotel, pegada al muelle y con el cuerpo hacia Cádiz. 4 kilómetros de arena clara roteña.
¿Dónde vamos? ¿Cual prefieres? Tú decides.

La verdad es que no resulta difícil dejar que me guíes con tus maneras suaves. Me llevas como un velero, sin el ruido del motor que contamina el Atlántico. Lo único que suena es mi risa y la brisa de nuestra ciudad golpeando contra el casco. Y me haces cosquillas y nos tiramos al mar.

Sabes salado.




"Y los recuerdos al aire me besan la cara"



Foto: Chipiona 09

martes, 16 de marzo de 2010

Mariana


Deshacemos Malasaña con el estómago lleno de la merienda del domingo. Tribunal y Fuencarral y paramos para mirar ropa. Gran Vía, Callao y Plaza de España, nuestra zona habitual de fiesta. Pero no hablamos de ello, sólo de lo mucho que nos queremos y de lo bien que lo pasamos siempre juntas. Que nos gusta nuestra forma de ser, y el hecho de que no nos guste todo el mundo. ¿Por qué tendría que ser de otra forma?

Y Princesa, calle de compras en verano. Rebajas y ella y yo como unas locas de Mango a Zara y de Zara a Mango. Y sandalias que nos hacen daño pero son preciosas. Bolsos pequeñitos de raso y vestidos un poco transparentes.

Y llegamos al intercambiador pasando por los Arcos, abajo Rosales donde dejamos tirado el coche para ir a Debod los viernes.

Sol y frío. Invierno helado, primavera alérgica. Pronto el verano y juntas. Juntas.




Foto: En Agosto nos compramos un billete y vamos a que me enseñes el Este, preciosidad.


lunes, 15 de marzo de 2010




Seguimos cumpliendo nuestras reglas de género. Di que sí...


Hoy sí. Hoy me voy sola por ahí y paso de todo. Hoy hago el esfuerzo y salgo a correr, para escucharme a mí misma por las aceras oscuras. No me quedo tirada en la cama leyendo.

Hoy quiero que me mires sin buscarte en el reflejo de las gafas de sol. Que me preguntes quién soy, y no cómo creo que eres. Quiero que te acuerdes de las cosas pequeñas, porque las grandes tienen recordatorio constante y no me vale de nada. Hoy quiero que te interese. Que me leas. Que me escuches. Que me quieras.

Hoy nada me vale.




Foto: Café Madrid

domingo, 14 de marzo de 2010

ruido de cremallera



Te burlas de mí. Me gusta caminar en fila por los bordillos de la cuesta enorme de la calle París, de camino a casa. Dices que soy una patosa, que me voy a resbalar. Yo, indignada, te explico que soy una equilibrista. Y como respuesta caída del cielo, tropiezo y me coges por los aires. Menos mal que tienes los brazos largos y quepo en ellos.
Me da igual, me vuelvo a subir y bailo haciendo el bobo con el Point of No Return de Pájaro Sunrise. Música cirquense y dices que soy una payasa. Te llevo a mi portal, y en el mármol de la boardilla, bajo la claraboya que enseña unas pocas estrellas, te demuestro que también sé hacer contorsionismos.

Y te vuelves a reír y yo te beso para que no hagas tanto ruido. Grítame, si quieres, muy bajito con la boca contra el cuello (para que no nos oigan los vecinos)




Sin censura.




FFFoto: Vigo 09. ¡Londres muy pronto!

sábado, 13 de marzo de 2010




2 de Agosto 09


Sabes bien, como yo
Que la vida es un cúmulo de despropósitos
No tienes, sin saberlo, pero lo quieres
Nada esperas, por no conocerlo, y aparece

Tú me gritas, me odias, me culpas
Yo me agacho y encojo los hombros.
Y te digo que no hay más de lo ya dicho
Que tú y yo no siempre forma un nosotros

No es casualidad si tú la buscas, sin saber su nombre
Y clamas al techo de tu cuarto un reparto más justo.
Pides algo que te llene el alma, explicas su forma
Y me intuyes y crees entonces encontrarlo

Yo no soy lo que tú dibujas en tu mente
Ni mi perfil la perfección gravada en tus retinas
Tienes un filtro de color frente a la cara
Yo lo veo, y no soporto tu rabia ciega.

No ves nada, y me exiges a tientas
Y, valiente, te autoproclamas como mi respuesta
Sal de las canciones, devuélveme mi vida
Que aunque fría, me duele tu pena

Escogí ser carcelera de mis palabras
Callarme los extremos de mi locura
Silenciar mi voz y apagarme
Caer en una enfermedad sin cura

Lo malo te habría hecho odiarme
Y con lo bueno nunca me hubieses dejado continuar
Por no mentirte, no se acaba
Y por llamarme mentirosa, no puedo marchar


Te conviertes en virus latente
Acechando en mis noches, bajo la almohada
El asunto pendiente, escrito en la memoria
Más, no voy a ofrecerte nada





Foto: Muere el invierno (la navidad hace ya mucho, menos mal)

viernes, 12 de marzo de 2010


Me mira y sonríe, con los ojos un poco caídos.

Estamos solas en casa, una de tantas veces, otra de tantas tardes juntas. "¿Qué haces? Ven a verme". Le da pereza, es una vaaaga y no quiere andar los diez minutos hasta la parada del bus. Pero me pongo pesada y accede. Entra por mi puerta tapándose los oidos porque no soporta los ladridos de Curro. La verdad es que no me explico cómo a estas alturas no la tiene ya clasificada como parte de mi casa. Pasillo, tuerce a la izquierda. Al fondo mi habitación.


Entra en el caos de ropa, cajas de pañuelos de colores y periódicos viejos. Se quita las botas para no pisar la alfombra, lo deja todo tirado y me pone histérica. "¡Déjalo en un rincón Elvira!". Y se sobresalta y lo coloca muy rápido al lado del cesto de mimbre blanco. "Doble piruet roteña" y cae en la cama.


Nos quedamos unos minutos en silencio, mirando el ventilador (Echamos de menos el verano, cuando se movía con nosotras debajo en las noches de Julio, de botellón en el Parque del Oeste, baño nocturno en la piscina al volver a casa y sueño con la ventana abierta)


Y vamos a merendar. Uno, dos, tres tazones de estrellitas con colacao. "¡Que guarrería rubia!". Ella sabe que yo prefiero leche sola y galletas.


Y cama otra vez. Yo arranco a explicárselo, y me escucha de verdad, como nadie. Se toma en serio lo que le cuento, mi pena, mis sueños, mi alegría, mi tranquilidad, mi inquietud, mis locuras. Mi todo. Ella sí. Con ella todo. Ella soporta mis ataques de rabia. Mi nerviosismo y mi parsimonia. Mi pasotismo también. Todas mis manías... Y claro, yo las suyas.


Que bonito decirle que la quiero, saber que es verdad. Que bonito que me lo diga, y que la crea. De ella, sí.





Foto: Amor del de verdad en las calles de [Vigo, 09]

jueves, 11 de marzo de 2010



Hoy mis hombros no resisten la carga de la rutina.

Me pesan demasiado las escaleras mecánicas del metro, los pasillos de la universidad, las personas con dos caras y las de mirada demasiado directa. Conduzco y el coche se me va para todas partes. Se me cuelan y me cabreo, sin llegar a serlo ya me he convertido en una conductora con mala leche más. No llega el tren y me desespero, me miro en los cristales de la estación y me entran ganas de echarme a llorar. Espero que sean las hormonas...

Ya me agobia cualquier cosa, no soporto vivir bajo presión. Te necesito aquí y ahora, de una forma nueva. Dámelo ya, no puedo esperar más. Se me va a partir el corazón de tanto dosificarme la sangre.
Tengo las arterias congeladas de tanto intentar templarme...


Esta noche me voy a meter en la cama muy pronto. Me voy a hundir más y más bajo los cojines, y cuando se me pase este malestar gracias al calor de lo único que puedo llamar mío (mi espacio vital), voy a estar leyendo las cuatro horas que te dije hace un rato. Cuatro, sin exagerar. "Los renglones torcidos de Dios".

Para aprender a angustiarme menos, y cambiar de forma de mirar la realidad.

Y, ¿sabes otra cosa? Quiero que sigas aquí.


miércoles, 10 de marzo de 2010

................!




"¿Sabes qué?

Estoy harta. Y enfadada, yo también tengo derecho."



Quand je vous aimerai?
Ma foi, je ne sais pas,
Peut-être jamais, peut-être demain.
Mais pas aujourd'hui, c'est certain
L'amour est un oiseau rebelle
que nul ne peut apprivoiser,
et c'est bien en vain qu'on l'appelle,
s'il lui convient de refuser.

Rien n'y fait, menace ou prière,
l'un parle bien, l'autre se tait:
Et c'est l'autre que je préfère,
Il n'a rien dit mais il me plaît.
L'amour est enfant de Bohème,
il n'a jamais, jamais connu de loi
si tu ne m'aimes pas, je t'aime:
si je t'aime, prends garde à toi!
L'oiseau que tu croyais surprendre
battit de l'aile et s'envola...
l'amour est loin, tu peux l'attendre
tu ne l'attends plus, il est là!

Tout autour de toi, vite, vite,
il vient, s'en va, puis il revient...
tu crois le tenir, il t'évite,
tu crois l'éviter, il te tient.








No hay partida




¿Sabes qué?
Tienes las manos muy grandes y los dedos rectos. Los labios gruesos, los ojos dulces y el pelo muy suave. Tienes unas piernas preciosas, no sabes cuanto me excita tu abdomen, y en tus hombros encaja mi cabeza como si hubieran sido hechos para eso. Igual te ríes, pero para mí es nuevo.

¿Qué te parece si me haces la cena? Luego nos metemos en tu cama, y no salimos en unos días. Que se quejen, que se enfaden. Me da igual. Quiero tenerte sin prisas. Quiero que me cuentes al oído todo lo que se te pasa por la cabeza. Me apetece perderme en tus sueños.

Cuando nos levantemos de la noche de muchas horas, te voy a hacer una torre de tortitas, como a ti te gustan. Prometo que me pondré un antifaz y que no me molestará la luz de tu ventana. Que esta vez no te voy a levantar temprano. A pesar de que no son demasiadas, ya he perdido la cuenta de las noches que he pasado contigo. Y aunque me dejes poco espacio (ya sé que tú dices lo mismo), no hay posibilidad de trasladarme a la cama nido. "Para eso no vienes a dormira mi casa". Tienes razón.

No te enfades si empujo la cortina de la ducha y se sale todo el agua. ¿Cómo quieres que me concentre contigo dentro? Enjuágame el pelo, despacito y con el agua muy fría, como a mí me gusta. No alcanzo a darte un masaje, me llamas pequeña. Pero te tumbo en la cama con el albornoz, y se te olvida. Te encoges un poquito, te haces a mi medida.

Ya es tarde. Me voy a dormir, que tengo mucho sueño. El no verte me fatiga. Creo que voy a romper otra vez mi persiana para que cuando amanezca, entres por los cristales que dan al parque. Eres rayos de sol en los días grises de Madrid. Hoy, ha empezado a hacer calor. 11 días, Primavera. Un mes más, y...




Foto: No sé de dónde la he sacado. Pero, en fin. Que ni pintada


lunes, 8 de marzo de 2010

Números cardinales.



Uno se cruza con dos
Tres. Me mira
Cuatro, deseo
Cinco... Me incendia
Seis y se acerca

¿Siete? Seguimos.

Ocho los días de la semana que me hacen falta para tenerle
Nueve horas para cambiar destinatarios
Diez son los minutos de su casa a la mía
Y otros once de placer, como dice Paulo Coelho

Siete canciones de otros dedos, que dedicas como tuyas
Seis los que yo quiero para tocarle
Cinco los que tengo, y casi no me llega

Seis letras su nombre, como Chaouen

Cinco ojos en su cara, tres me miran por dentro y otros dos, me
desnudan
Tres veces nos cruzamos. Y, borracho de valor, me besa
Dos en la cama de uno
Tres, el conjunto de las partes

(Uno más uno, más que la suma
Sinergia)

Cuatro. Tacto, y pierdo el Norte.

Mil veces siete, sus virtudes
Bastantes menos las mías
Seis parecen, sus yemas en mi espalda
Cinco que se mueven muy rápido
como ráfagas de luz, de metralla

Balas de calma, directas al alma
Me mira, me ve. Me hace crecer
Hace saltar mis alarmas.
No sé cuantas: palabras en susurro. En secreto
En gemido.

Me advierten de que caen las defensas
Perdí la guerra de la resistencia
Pido paz entre sus brazos
Bandera blanca de sus sábanas.
Y suspiro

Dos sus metros de cuerpo blanco, de estatua de marmol
Un punto me hace falta para que estalle
Y tres los pasos para mi rendición
Y dos. Dos. Dos. El resto me sobra


Y de todo lo demás, no me creo nada




Foto: Halloween, Lauri y yo y Diego por ahí. Esa noche fue a Marilyn




jueves, 4 de marzo de 2010

Le vrai est un moment du faux




Mezclo alcohol con el deseo, a ver si estalla

Y me incendia

Sudo, pedaleo. Tengo el cuerpo entumecido

Estiro los músculos y te miro

Necesito un cómplice para este delito.


[ El de tu cuerpo sobre el mío ]



Foto: Música en la calle

miércoles, 3 de marzo de 2010







Pasillo, mirada encendida
Verano, césped oscuro, piscina

Sales en una foto, pequeño desconocido
Te miro y no te reconozco, ni me importa
Me miras y me siento fuerte, poderosa
Vestido de vuelo, cazadora.

Y casualidad. Rabia por mi parte. Azar
Indecisión
Otra vez te miro. Tú pareces escuchar
Alcohol. Y me vuelves a mirar. Alzo los ojos al techo del garaje y pido perdón
Una disculpa por mi poca voluntad.

Disfraz, vestido blanco y clavel
Rojo, como tus labios casi por mi pintalabios
Casi, faltan unos momentos
Y otra foto, que nos congela
Y otra mirada divertida, nos hace menos extraños

Me besas. Banco. Prisa. Culpa por hacértelo en medio de la calle
Culpa por dejarme llevar
Sin conocernos, cercanos. Me tocas, como un piano.
Suena fuerte, no hay arrepentimiento. Y decido apostar.

Cuatro por el verde que me lleva hasta tu casa
Moratones, mordeduras. Me duelen las piernas y las ganas y las dudas
Tu boca destrozada, la mía delirando
“Te quiero a mi lado, en mi cama, gritando”


Escalera conocida de voces amigas, sin embargo, apartadas
Casi a oscuras, con ansia, con dulzura
Con el placer y la lujuria de compartir cariño
Poseedor, aunque sea, de mi locura.


Enajenada, ajena y contigo, pequeño.








Foto: Sí, esta es.